INTRODUCCIÓN
Las relaciones comerciales entre
Estados Unidos y República Dominicana, es un tema muy importante, tiene mucha
tela por donde cortar y podemos darnos cuenta de la realidad que se vive con
relación a la economía dominicana frente al gran imperio de Estados Unidos.
En este trabajo mostramos como los
productos de nuestro país han ido penetrando a pesar de los problemas y las
dificultades que se tuvieron para lograr el tratado de libre comercio con
Estados Unidos. Nos damos cuenta del
auge en cuanto a ventas que han tenido ciertos productos como son los azúcares,
y algunos rubros los cuales han llevado cierta mejoría y estabilidad a nuestra
alicaída economía.
RELACIONES
COMERCIALES ENTRE ESTADOS UNIDOS Y REPÚBLICA DOMINICANA (1990 – 2007)
El desequilibrio de poder entre
Estado Unidos y la República Dominicana, y la desigualdad en la relativa
importancia que las relaciones tienen para ambos países, son los ejes
fundamentales de este análisis sobre la naturaleza y la evolución de sus
relaciones.
Al igual que en otros países del
Caribe, las relaciones entre Estados Unidos y República Dominicana se han
caracterizado históricamente por lo que podría llamarse un “interés cambiante”.
Un objetivo central de este trabajo
es exponer el contexto internacional en el que se desenvuelven las relaciones
dominicano-americanas, y algunos de los principales asuntos económicos que
definen estas relaciones. En esta
dirección se ven entrecruzados notables avances de cooperación entre actores de
ambos países.
Para comprender el contexto en el
que se desenvuelven las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y República
Dominicana, es necesario tomar en cuenta dos factores fundamentales. El primero es que los cambios socioeconómicos
vertiginosos que ha experimentado República Dominicana en las últimas décadas
son, en gran medida, producto de procesos internacionales generalmente fuera de
su control directo. Esto no es una
novedad, sino un factor que históricamente ha enmarcado las posibilidades y los
límites de la política exterior dominicana.
Lo segundo, y más novedoso, es que la creciente integración económica de
República Dominicana a la esfera de Estados Unidos no se debe principalmente a
relaciones eminentemente de comercio exterior o a prioridad estratégico-militar
como lo fuera en el pasado, sino también a nuevos vínculos en áreas como la
migración, las comunicaciones, el transporte, y la cultura popular, desde el
béisbol hasta la música.
El contexto estructural en el que se
dan estas relaciones se presenta definido por la crisis económica de los años
ochenta. Desde comienzo de siglo la
economía dominicana se fundamentaba principalmente en exportación de productos
agrícolas como el azúcar, el tabaco, el café y el cacao, y de minerales como el
ferroníquel.
En las relaciones comerciales
dominicano-americana, los cambios fundamentales estuvieron vinculados a los
recortes de Estados Unidos de la cuota azucarera asignada a República
Dominicana y a la expansión de las zonas francas.
La cuota azucarera, que fuera
establecida por Estados Unidos a un grupo selectivo de países encabezado por
República Dominicana, le había permitido a ésta vender una cantidad
significativa de azúcar por encima de los precios internacionales. La reducción de la cuota a mediado de los
años ochenta fue sustancial y significó un fuerte golpe para la economía
dominicana: mientras la cuota azucarera en 1983 fue de 500.000 toneladas, por
un monto de 188 millones de dólares, para 1987 se había reducido a 150.000
toneladas, por un monto de 50 millones de dólares.
Esta reducción de la cuota azucarera
fue un golpe duro para la República Dominicana en el marco de sus relaciones
económicas con Estados Unidos.
En el manejo de la deuda externa,
Balaguer concentró los esfuerzos del gobierno en obtener condiciones más
favorables de pago, resistiéndose hasta fines de 1990 a negociar con el FMI.
En enero de 1990, la embajada de
Estados Unidos en Santo Domingo criticó la falta de reglas de juego claras para
la inversión en el país y la dificultad para el cambio de divisas.
En sentido general, la redefinición
de las relaciones comerciales entre República Dominicana y Estados Unidos que
se produjo en los años ochenta se inscribió en los propósitos expuestos en la
Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC).
El énfasis en las zonas francas, en el sector agro-exportador y en el
turismo, constituyeron los pilares de una economía orientada hacia afuera,
aunque esta vez más diversificada que en la época del monocultivo exportador.
Hay que reconocer que el tipo de
transición que República Dominicana ha experimentado hacia una economía abierta
de mercado representa un desafío tanto económico como político, y muy
especialmente a la gobernabilidad democrática.
Un aspecto central de las relaciones
bilaterales entre República Dominicana y Estados Unidos tiene que ver con el
manejo de esta tensión: ¿cuán dispuesto está Estados Unidos a promover
paulatinamente la apertura económica, a minimizar los efectos negativos de las
reformas, y a prolongar algunos de los plazos de acomodamiento? A la vez, ¿cuán dispuesto está Estados Unidos
a facilitar las reformas económicas, su adecuado manejo político y la ayuda
externa para su realización? Además,
¿qué capacidad tienen los actores políticos dominicanos para concertar acciones
que sean beneficiosas para el país?
Entre los temas más apremiantes en
las relaciones bilaterales con Estados Unidos está el futuro de las zonas
francas dominicanas ante la ausencia de una ley de paridad frente al Tratado de
Libre Comercio (TLC). La incertidumbre
frecuente sobre el establecimiento de una cuota de exportación textil a Estados
Unidos demuestra las trabas de un comercio bilateral donde no hay paridad
formalmente establecida. Por ejemplo,
mientras las zonas francas del país iban en un proceso ascendente de
exportación de confecciones textiles a Estados Unidos a principios de los años
noventa, la industria sufrió una fuerte crisis de producción a finales de 1995.
La política de negociaciones comerciales de la República
Dominicana dio un giro de 180 grados, como resultado de la invitación que
realizara en el años 2002 el Presidente de Estados Unidos a los países de
Centroamérica para iniciar negociaciones para la firma de un Tratado de Libre
Comercio. Desde 1997 uno de los objetivos centrales de la estrategia de
negociaciones había sido la consolidación de alianzas regionales y globales con
otros países en desarrollo sobre la base de una agenda de intereses comunes.
Esta estrategia lleva al país a coordinar con relativo éxito
posiciones comunes con los países de la Comunidad del Caribe (CARICOM), de la Comunidad Andina en el
área de Libre Comercio de las América (ALCA),
y con el llamado Grupo de Países Afines (Like-Minded Group) en la Organización
Mundial de Comercio (OMC). La
estrategia, que se prolongó más allá de una administración de gobierno, contaba
con el apoyo del sector empresarial dominicano y de actores de la sociedad
civil, y con un andamiaje institucional y de participación ciudadana innovadora
y bien definida.
Sin embargo, la
propuesta de Estados Unidos de un TLC con Centroamérica desata los demonios. El
sector de zonas francas, que había permanecido básicamente indiferente a la
estrategia de los últimos años, vio amenazado su acceso al mercado de EE.UU.
cara a cara con Centroamérica, especialmente para las confecciones amparadas
bajo la ley emitida en 2000 llamada Caribbean Basin Trade Partnership Act (CBPTA).
Finalmente, en agosto de 2003, cuando las negociaciones entre
Estados Unidos y Centroamérica entraban
en la recta final, y cuando el gobierno dominicano había cedido lo suficiente a
los ojos de la Administración Bush, el gobierno de la RD logró su objetivo.
Mediante carta al Congreso de su país, el Representante Comercial de EE.UU., Robert
Zoellick, comunicó la intención de la administración de adherir a la República Dominicana
a las negociaciones del TLC con Centroamérica. Sin embargo, en su carta, el
representante señalaba explícitamente que la negociación con la República Dominicana
se limitaría a las listas de desgravación y que el acuerdo asumiría las mismas
normativas comerciales negociadas entre Estados Unidos y Centroamérica. Al
mismo tiempo, se acordó un calendario de trabajo que incluía solamente tres
rondas de negociación en apenas tres meses (algo sin precedentes en la historia
de las negociaciones comerciales). Estas iniciarían en enero de 2004, cuando
hubiese concluido la negociación con Centroamérica. De esta forma, la RD queda
atrapada frente a los hechos consumados, forzada a acordar un universo muy
reducido de un tratado fundamentalmente negociado por otros y que tendría
profundas implicaciones para el acervo de instrumentos de política y para marco
de políticas de desarrollo de largo plazo (comercio, inversiones, sistemas de
aprendizaje e innovación, régimen fiscal y gasto público, entre otros).
LOS RESULTADOS
A la fecha se pueden sacar conclusiones sobre algunas áreas críticas del tratado.
Primero, en materia de acceso a mercados, la República Dominicana tuvo que conformarse con una consolidación y una modesta expansión del nivel de acceso al mercado de Estados Unidos. A cambio de esto, se comprometió a la más significativa apertura comercial de su historia. En efecto, el 80% del universo arancelario dominicano quedaría desgravado al momento de ratificar el acuerdo, mientras lo restante se desgravaría en un plazo de 10 años. En la actualidad, cerca del 80% de los aranceles dominicanos son mayores a 0%. En el caso del acceso al mercado de Estados Unidos, las autoridades dominicanas informaron que se eliminaran más del 99% de los aranceles a las exportaciones desde la República Dominicana. Sin embargo, en 2001 el 91% de las exportaciones dominicanas ya entraban libre de aranceles a Estados Unidos, en el marco de concesiones no recíprocas por parte de ese país.
Segundo, en relación con el comercio de productos agrícolas, aunque en el corto y mediano plazo la República Dominicana logró mantener, e incluso ampliar, su sistema de contingentes arancelarios para un reducido conjunto de mercancías como carnes de res, pollo y cerdo, azúcar, arroz y productos lácteos, en el largo plazo se comprometió a una liberalización total de las importaciones agrícolas desde Estados Unidos las cuales, durante un período de transición de hasta 20 años se harían bajo cuotas crecientes libre de aranceles. Al final del período se harán sin cuotas del todo. Desafortunadamente, no se establecieron provisiones específicas efectivas en relación a los subsidios y ayudas domésticas a la producción agrícola, especialmente las ofrecidas por Estados Unidos lo que, además de potenciar las exportaciones de ese país a la República Dominicana, limitaría severamente, junto a las barreras sanitarias, fitosanitarias y técnicas, la capacidad de la República Dominicana de exportar al mercado de Estados Unidos. Aunque los impactos a corto plazo quizás sean limitados, el acuerdo implica un cambio radical en la política de importaciones agrícolas de la República Dominicana, y muy probablemente comprometería parte importante de la producción y el precario autoabastecimiento alimentario, sin haberse dotado de instrumentos suficientes para defenderse de la competencia desleal.
Tercero, las reglas de origen para
productos textiles apenas se modificaron positivamente para las exportaciones
dominicanas hacia Estados Unidos, permitiéndose
la acumulación de valor con países miembros del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN) y del CAFTA, pero con importantes restricciones.
Cuarto, Estados Unidos logra un régimen de protección a los derechos de propiedad intelectual aún más restrictiva que el acordado en la OMC. En este sentido, en la República Dominicana han surgido preocupaciones con respecto a las posibilidades reales de aprovechar el sistema de licencias compulsivas, y en relación al impacto de mayores restricciones en las patentes en el sector farmacéutico dominicano.
Y quinto, se acordó? un régimen de compras gubernamentales que obligaría a la licitación pública para contrataciones en un alto número de instituciones y programas estatales. Para la República Dominicana esto significaría un cambio significativo en el régimen de compras. Por un lado, podría obligar a un nivel mucho más alto de transparencia en la política de gastos del gobierno. Por otro lado, podría implicar una significativa reducción del impacto del gasto público en el crecimiento, al incrementar las filtraciones hacia el exterior de parte de la demanda que generan las contrataciones del gobierno. Por ?último, se crea un régimen binacional de inversiones que, aunque no agrega mucho al régimen vigente en la República Dominicana, lo somete a la disciplina de un acuerdo internacional con mecanismos específicos de solución de controversias.
En síntesis, los resultados del proceso en general y de las negociaciones en particular no parecen muy halagadores para la República Dominicana. El país abandona los foros multilaterales de negociación y las causas comunes con otros países en desarrollo, y ofreció un cambio radical en su política comercial. Este cambio implicaría una apertura inmediata sin precedentes, contrario a la experiencia de apertura desde inicio de los noventas, caracterizada por la gradualidad. Se esperan importantes impactos potenciales negativos a mediano y largo plazo para la manufactura y la industria. Asimismo, comprometió casi la totalidad de los ingresos arancelarios, que equivalen a más del 23% de los ingresos tributarios o cerca del 3.5% del PIB; se sometió a una mucho más férrea disciplina en materia de propiedad intelectual, con implicaciones potencialmente negativas para la industria farmacéutica y la salud pública; y se comprometió a abrir su mercado de contratos públicos, entre otros aspectos. Por su parte, no logró concesiones en materia de subsidios y ayudas agrícolas, o barreras técnicas al comercio, las cuales han sido las más restrictivas y prometen serlo aún más en el futuro.

ACUERDAN PROMOVER EXPORTACIONES DOMINICANAS HACIA ESTADOS
UNIDOS
La Junta Agro empresarial Dominicana
(JAD), el Centro de Exportación e Inversión
(CEI-RD) y la Asociación Nacional de
Supermercados de Estados Unidos firmaron una alianza para
promover las agro exportaciones dominicanas hacia ese mercado.
La firma de esta alianza o acuerdo de colaboración interinstitucional, se inscribe dentro de los esfuerzos que realiza el país para aprovechar las ventajas y oportunidades de negocio e inversión que ofrece el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Estados Unidos y Centroamérica.
La firma de esta alianza o acuerdo de colaboración interinstitucional, se inscribe dentro de los esfuerzos que realiza el país para aprovechar las ventajas y oportunidades de negocio e inversión que ofrece el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Estados Unidos y Centroamérica.
Las Exportaciones Nacionales registraron un incremento de
un 65.2% en el primer semestre del año 2007, en comparación con igual período
del año 2006, de acuerdo al director del Centro de Exportaciones e Inversión de
la República Dominicana (CEI-RD). Entre
enero-junio 2006, las exportaciones nacionales fueron de US$714.01 millones,
mientras que e el mismo período del 2007 alcanzaron US$1,180.23 millones.
Este comportamiento positivo de las exportaciones se
observa en los tres grandes sub-sectores, el de los productos tradicionales,
los minerales y los productos no tradicionales, con marcada incidencia tanto en
las exportaciones de productos minerales como en el crecimiento de las
exportaciones no tradicionales.
Dentro de las exportaciones tradicionales se clasifican con
mayor auge el rubro derivado de la caña de azúcar que presenta un crecimiento
de un 14.85%, con un valor exportado de US$85.99 millones, en relación al
primer semestre del 2006. las
exportaciones de azúcar crudo se incrementaron en un 20.80% al pasar de
US$56.14 millones en enero-junio del 2006 a US$67.81 millones en igual período
del año 2007.
CONCENTRACION
GEOGRAFICA DEL COMERCIO EXTERIOR DOMINICANO.
En
comparación con los otros países de América Latina y del Caribe, la economía
Dominicana muestra una de las más elevadas dependencias, en términos de
comercio e inversión, de la economía de Estados Unidos. En lo que se refiere al
comercio de bienes, una proporción muy significativa de las exportaciones
dominicanas esta orientada al mercado de Estados Unidos, aunque se puede
observar una clara distinción entre exportaciones nacionales y aquellas que se
originan en las zonas francas. En primer caso, casi el 54% se dirige a ese
país. Estas exportaciones aun se concentran en productos tradicionales que han
venido registrando un franco deterioro, sin embargo se manifiesta algunas
señales promisorias en ciertas actividades agroindustriales no tradicionales.
Por otro lado el 95% de las exportaciones brutas de las zonas francas se dirige
a Estados Unidos ya sea directamente o a través de Puerto Rico, situación esta
que se da en un 25%.
Debido
al alto porcentaje de exportación e importación entre Estados Unidos y
Republica Dominicana se reconoce que la economía de los Estados Unidos
constituye y seguirá constituyendo el eje central alrededor del cual gira en
gran medida el comportamiento del sector externo de Republica Dominicana.

ESTRATEGIA DE
INTEGRACIÓN ECONOMICA
La
integración económica forma parte de la estrategia de participación, el cual es
uno de los ejes fundamentales en los que descansa la nueva política exterior
dominicana.
Esta
estrategia de acercamiento se inicia con las naciones geográficamente mas
cercanas, las nuevas autoridades se han convencido de que nuestro país no debe
transitar solo en la senda de la solidaridad mundial, por lo que se realizan
acercamientos con los vecinos para establecer una coordinación que permite
enfrentar los desafíos de la competitividad y globalización del mundo.
Con
los acuerdos suscritos se abrieron las puertas a los productores y empresarios
de la región a un mercado de más de 50 millones de consumidores, de esta forma
se podrán intercambiar servicios y bienes paralelamente.
Gracias
a las cumbres de jefes de estados y de gobierno celebradas en nuestro país la Republica Dominicana
asiste a los encuentros de cancilleres del caribe con la chancillería de los
Estados Unidos, abriendo nuevos espacios políticos de suma importancia, así
como también espacios económicos al participar en los consejos de comercio e
inversión del caribe y Centroamérica.

ESQUEMAS PREFERENCIALES DE COMERCIO
El
comercio exterior juega un importante papel en la política económica de la
República Dominicana. El enfoque de la política exterior de la Republica
Dominicana es desarrollar nuevos mercados para la producción nacional. El país
actualmente se beneficia de esquemas preferenciales de comercio, sin embargo se
realizan esfuerzos locales para poder estar en disposición de competir sin
éstos. El país está conciente de los efectos de acuerdos tales como: el acuerdo
de libre comercio de Norteamérica (ALCAN), la organización mundial de comercio
(OMC) y la creación futura del área de libre comercio de las América (ALCA),
programados para el 2005.
Como
signatario de la Cumbre de las América, celebrada en Miami en 1994, donde se
estable la relación de una zona de libre comercio para el continente americano
para el año 2005, el país se prepara para las concesiones importantes en
reciprocidad con los Estados Unidos, quien es nuestro principal socio
comercial.
El
acuerdo de libre comercio de Norteamérica (ALCA) y otros acuerdos, se basan en
el principio de reciprocidad independientemente en las diferencias de
desarrollo existentes entre las economías nacionales. El poder negociador de
estados Unidos esta centrado en el tamaño de su mercado y en el interés de los
demás países de lograr acceso a este de ahí que economía fuertes y débiles, en
gran desarrollo y menos desarrolladas sean tratadas con la misma perspectiva de
reciprocidad.
![]() |
PRINCIPALES ESQUEMAS DE
COMERCIO QUE NUESTRO PAIS SE BENEFICIA
Ø
Iniciativa
de la Cuenca del Caribe (ICC)
Ø
Sistema
generalizado de preferencias (SGP)
Ø
Convención
de Lomé IV
Ø
Acuerdo
de San José
Ø
Tratado
de Libre Comercio con Centro América
Ø
Tratado
de libre comercio con el CARICOM.
ENTRE LOS PRODUCTOS QUE
NUESTRO PAIS EXPORTA A ESTADOS UNIDOS ESTAN:
Los
tarros de barro, tarros de cerámica, tejidos de algodón, tejidos de dacron y
tejidos de lana de poliéster, de rayón, de telas sintética, y algodón, sabanas,
sabanas desechables, sabanitas de bebe, los sacos para hombre en algodón y en
lana, los aretes de oro de plata, de platino de golfísh, redecillas para el
pelo, redes de mallas de nylon, la reexportación, consistía en ropas usadas.
Exportaciones
crecen 20%
Las exportaciones de
bienes del país durante el pasado 2005 ascendieron US$1,080.6 millones,
para un aumento en términos relativos de los valores exportados de 20.55%,
respecto al año anterior, cuando ascendieron a US$897.24 millones. Esto no incluye Zonas Francas.
Según estadísticas ofrecidas
por el Centro de Exportación e Inversión de la República (CEI-RED), mientras
los derivados de la caña de azúcar experimentaron un crecimiento de 50.89%, el
ramo de los minerales fue el único sub-sector cuyas exportaciones registraron
disminución en el año 2005, con una caída de un 3.67%.
“Las exportaciones de
productos agropecuarios registraron un valor exportado de US$112.94, para un
incremento de 69.03% en comparación con los US$66.82 millones exportados en el
año 2004”, señala el informe.
Igualmente,
explica que los productos industriales registraron un incremento de 41.40% con
un valor exportado de US$314.76 millones durante el pasado año.
La varilla de acero fue el
principal producto industrial no tradicional de exportación con US$48.87
millones y un crecimiento de 20.18%.
El CEI-RD resalta también
que el sub-sector de productos tradicionales registró un valor exportado de
US$135.30 millones, para un crecimiento de 19.93% durante el año 2005, en relación
a enero-diciembre del 2004.
En este renglón, los
derivados de la caña de azúcar experimentaron un crecimiento de 50.89%, al
pasar el valor exportado de US$64.34 millones en el 2004, a US$97.09 millones
en el 2005, según cifras del CEI-RD.
Cita también que el café
verde en grano tuvo una variación positiva de 27.53%; el tabaco en rama
presentó un aumento de 19.04%, mientras que el cacao crudo en grano disminuyó
un 29.17%.
En los productos minerales,
el mayor valor para las exportaciones correspondió a ferroníquel que al
finalizar el año alcanzó un valor exportado de US$359.73 millones.
Según explica el CEI-RD, el ferroníquel se ha
perfilado como el principal producto de exportación en los últimos períodos.
A su vez, las exportaciones
de yeso en bruto fueron de US$1.42 millones.
Con relación a los productos no tradicionales,
el CEI-RD precisa que las exportaciones de éstos registraron un incremento en
el período enero-diciembre del año 2005 de 44.11% con respecto al 2004, y un
valor exportado de US$575.06 millones.
Expresa que el incremento de
69.03% de las exportaciones del sector agropecuario estuvo motivado por las
exportaciones de banano orgánico, principal producto de la agropecuaria
exportado en el año 2005, con un valor de US$22.91 millones y un incremento de
93.03%.
El mayor mercado destino del
banano orgánico dominicano es el Reino Unido hacia donde se exportaron US$20.35
millones lo que representa el 88.83% de las exportaciones nacionales de este
producto en el año 2005, según los datos del CEI-RD.
Las exportaciones de banano orgánico hacia este
destino se incrementaron en un 224.65% con respecto a los US$6.27 millones
exportados en el año 2004.
Las exportaciones de banano
convencional ocupan el segundo lugar dentro de los productos agropecuarios, con
US$21.81 millones y un crecimiento de 126.54% al superar los US$9.6 millones
exportados en el año anterior, de acuerdo al CEI-RD.
El Reino Unido es el principal mercado de este
producto con US$16.92 millones exportados a este destino en el año 2005.
El aguacate se posiciona
como tercer producto agropecuario exportado en el año 2005 con US$12.55 y un
crecimiento de 74.79%.
El aguacate ocupa el sexto
puesto dentro de los productos dominicanos exportados a Estados Unidos con
US$9.25 millones destinados a ese mercado en el año 2005. Puerto Rico es el
segundo mercado de aguacate dominicano y en el año 2005 se exportaron US$2.52
millones hacia ese destino.
Otros productos agropecuarios exportados fueron
coco seco con US$8.66 millones teniendo como mercados a Estados Unidos con
US$3.57 millones y en segundo lugar a Haití con US$3.1 millones, dice el
informe.
“Los huevos de aves como
producto pecuario registraron una exportación de US$7.78 millones y se
exportaron en casi su totalidad hacia el mercado de Haití, informa el CEI-RD.
A su vez, los productos
agroindustriales registraron un valor exportado de US$108.70 millones para un
incremento de 47.51%, siendo los cigarros hechos a mano el principal producto
de este grupo con US$25.53 millones exportados en el año 2005, registrando un
incremento de 30.87, conforme a las cifras del CEI-RD.
Este producto se destinó
mayormente hacia Estados Unidos, pues a este mercado se exportaron US$19.56
millones.
Igualmente, da el dato de que la harina de
trigo es el segundo producto agroindustrial de exportación del 2005, con
US$6.66 millones exportados.
El crecimiento en las
exportaciones de harina de trigo fue de 148.74% y tiene como mayor destino a
Haití, hacia donde se destina el 99.50% de la harina exportada desde República
Dominicana
Exportaciones
Crecen en un 43.5% HACIA EU
Entre enero y marzo del presente año las
exportaciones dominicanas hacia Estados Unidos se incrementaron en un 43.5 por
ciento en comparación con el mismo período del 2006.
De US$117.6 millones que se exportaron en los tres primeros
meses del 2006, pasaron a US$ 168.8 millones en igual período del presente año.
CONCLUSIONES
Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y República
Dominicana en los últimos años, han venido aumentado de manera extraordinaria,
como podemos ver los productos de nuestro país han ingresado al mercado
norteamericano de forma gradual, al igual que los productos norteamericano han
ingresado en el mercado dominicano.
El tratado de Libre Comercio con Estados Unidos ha
disminuido la adquisición de ciertos productos para los consumidores de clase
baja, esto debido a la política económica aplicada por los gobiernos que nos
han regido en los últimos años, o sea que en lugar de hacer un bien este
tratado por el momento a beneficiado en muy poca cosa a los más necesitado pero
sí a los pudientes ya que tienen la manera de adquirir sus productos.
Pensamos que la política económica de este gobierno debe
mejorar para que los pobres puedan tener acceso a ciertos productos y servicios
que de una manera u otra se ofrecen luego del tratado de libre comercio.
Concluimos diciendo
que, las relaciones entre ambos países es buena pero debe mejorar, y
creo que esto puede cambiar para mayor beneficio de nuestro pueblo.
BIBLIOGRAFIA
Ø Alemán, José Luís, Empleo y apertura externa en la República
Dominicana, en Estudios Sociales, República Dominicana, 1994, Vol. 27
Ø Andrés Dauhajre, Estabilización económica y ajuste estructural en la
República Dominicana, Estados Unidos, The Bildner Center for Western Hemisphere
Studies, 1996.
(en
línea) Disponible en




Inversión
Extranjera Directa (Fuente: Banco Central de Republica Dominicana)
El Autor del Artículo es Consultor Empresarial y Presidente de
la Asociación Dominico Española de Compras e Inventario (ADECOI), Capital
Humano S.A. y Mosaico Logistics & Supply Chain Consulting.
